Parte 2 · Salud y medicación
Hidratación y cuidado diario de la salud
Contenido en revisión profesional antes de su publicación.
1La hidratación: por qué cuesta y cómo ayudar
El problema
Muchos adultos mayores toman poca agua, no porque no quieran, sino porque con la edad la sed se siente menos. Pueden estar deshidratados sin tener sed, y la deshidratación trae mareos, caídas, confusión y problemas de riñón.
Qué pasa por dentro
Con los años, el cuerpo guarda menos agua y la señal de sed se debilita. Por eso no se puede confiar solo en si tiene sed, toma. Hay que ofrecer líquido durante el día, sin esperar a que lo pida.
Paso a paso
- Ofrece pequeñas cantidades de líquido seguido a lo largo del día: con las comidas, con la medicación y entre actividades.
- Deja siempre un vaso o una botella al alcance, cerca de la cama o de la silla donde pasa el día.
- Varía: agua, infusiones suaves, caldos, gelatinas, y frutas con mucha agua (sandía, melón, naranja). Suma líquido sin que sea solo tomar agua.
- En días de calor, con fiebre o si está descompuesta, ofrece más.
- Si evita tomar para no ir tanto al baño, organiza idas al baño seguras y a horario en vez de que tome menos.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca confíes en la sed como única señal: a esta edad puede no aparecer.
- Nunca fuerces grandes cantidades de golpe: mejor poco y seguido.
- Nunca cambies por tu cuenta la cantidad de líquido si la persona tiene el corazón o los riñones delicados: en esos casos, el médico indica cuánto.
Cuándo pedir ayuda
Señales de deshidratación: boca seca, orina oscura o muy poca, cansancio, mareo o confusión. Si aparece confusión, casi no orina, no puede retener líquidos o se desmaya, consulta sin demora: puede ser una urgencia.
2Cuidar la piel: prevenir las llagas
El problema
Estar mucho tiempo en la misma posición, en cama o en silla, puede dañar la piel donde el hueso aprieta contra la superficie. Así aparecen las llagas por presión, que duelen, se infectan y cuestan mucho de curar.
Qué pasa por dentro
La piel sobre las partes con hueso (la rabadilla, las caderas, los talones, los codos, los hombros, la nuca) recibe todo el peso. Si la presión no se alivia cada tanto, el tejido se lastima desde adentro. Cambiar de posición y revisar la piel lo previene.
Paso a paso
- Cambia de posición seguido: en la cama, más o menos cada dos horas; en la silla, alivia el peso cada hora (o que ella misma se reacomode cada tanto si puede).
- Usa almohadas para separar las partes con hueso y para que los talones no apoyen contra el colchón.
- Revisa la piel todos los días, sobre todo en las partes con hueso. La señal temprana es un enrojecimiento que no se aclara al apretarlo (en piel más oscura, una zona más oscura, más tibia o más firme).
- Mantén la piel limpia y seca; cuida especialmente la humedad por incontinencia (mira la parte de dignidad íntima).
- Si pasa mucho tiempo en cama o silla, un cojín o colchón especial que reparte la presión ayuda mucho.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca dejes a la persona horas en la misma posición sin aliviar el peso.
- Nunca masajees una zona enrojecida sobre un hueso: puede empeorar el daño.
- Nunca trates por tu cuenta una llaga ya abierta: eso lo ve un profesional de la salud.
Cuándo pedir ayuda
Si aparece un enrojecimiento que no se va, una ampolla o una herida sobre una parte con hueso, avisa al médico o a enfermería. Cuanto antes se trate, más fácil es.
3La observación diaria: fiebre, infección y cambios
El problema
Muchos problemas de salud avisan con cambios pequeños antes de volverse graves. Quien cuida, que ve a la persona todos los días, es quien mejor puede notarlos a tiempo.
Qué pasa por dentro
En los adultos mayores, una infección no siempre da fiebre alta: a veces el primer signo es una confusión nueva, más sueño, menos ganas de comer o una caída. Notar el cambio y avisar es lo que adelanta el cuidado.
Paso a paso
- Observa cada día lo básico: cómo come y toma, el ánimo, el sueño, la orina y la materia fecal, la respiración y la piel.
- Lleva un cuaderno simple y anota los cambios: sirve para ti y para mostrarle al médico.
- Toma en serio una confusión nueva, más somnolencia o una caída sin causa clara: pueden ser el primer aviso de una infección. Avisa al médico.
- Ante fiebre, no des medicación por tu cuenta (mira el capítulo de medicación): consulta qué hacer.
- La falta de líquido empeora el estreñimiento; si pasan varios días sin ir de cuerpo, con dolor o hinchazón, avisa al médico antes de dar nada.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca ignores un cambio brusco de ánimo o de lucidez pensando que es la edad.
- Nunca des un remedio para la fiebre por tu cuenta sin consultar.
- Nunca trates el estreñimiento con purgantes o remedios por tu cuenta sin preguntar.
Cuándo pedir ayuda
Si aparece fiebre con confusión, dificultad para respirar, dolor fuerte, o un cambio brusco que no entiendes, consulta sin demora. Ante señales de alarma serias, llama a emergencias (mira el capítulo de señales de alarma).
¿Y la casa?
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- Cada persona y cada situación son distintas. La cantidad de líquido, el manejo de la fiebre, del estreñimiento y de cualquier herida deben definirse con el médico o el personal de enfermería.
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