Biblioteca de Cuidado ILS

Parte 7 · El cuidador

Cuidados que evitan daños serios

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La postura que se desliza: el peligro de la llaga sacra

El problema

Una persona sentada que poco a poco se resbala hacia adelante y queda hundida en la silla, con la espalda en forma de C, parece cómoda y tranquila. En realidad es una de las posturas más peligrosas, y muchos no la reconocen.

Qué pasa por dentro

Al deslizarse, la pelvis se va hacia atrás y todo el peso cae sobre el huesito de la cola (el sacro y el coxis). La piel queda atrapada contra el asiento mientras el hueso se mueve, y esa presión y ese roce sobre el hueso pueden abrir una llaga muy difícil de curar.

Paso a paso

  1. Aprende a reconocerla: la persona escurrida hacia adelante, sentada sobre la cola en vez de sobre los glúteos, con la espalda redondeada.
  2. No la dejes así aunque parezca cómoda: cuanto más tiempo, más riesgo de llaga y de resbalar de la silla.
  3. Reacomódala bien atrás en el asiento, con la cola contra el respaldo y la espalda apoyada y derecha (mira el capítulo de la silla de ruedas).
  4. Revisa seguido cómo está sentada, sobre todo si no puede reacomodarse sola.
  5. Si ya hay una zona roja en la cola que no se aclara, sácale la presión y avisa al equipo de salud.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca confundas quieta y hundida con cómoda y segura.
  • Nunca la dejes horas en esa postura sin reacomodarla.
  • Nunca ignores una marca roja sobre el sacro: es la primera señal de una llaga.

Cuándo pedir ayuda

Si se desliza una y otra vez, casi siempre la silla o el cojín no son los adecuados. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta puede ajustarlo. Ante una piel roja que no se aclara o una herida, consulta al equipo de salud.

2Sentarse bien para no lastimarse

El problema

La mayoría de las personas no está bien sentada en su silla, y eso se nota recién cuando aparece el dolor o la llaga. Una buena postura no es un lujo: previene heridas graves.

Qué pasa por dentro

Si los pies no apoyan bien, si el asiento es muy hondo o las rodillas quedan más altas que las caderas, el cuerpo se escurre hacia adelante. Sostener bien la pelvis es lo que evita ese deslizamiento.

Paso a paso

  1. La base firme y un buen cojín que reparta la presión son la clave; un asiento de tela que se hunde tira la pelvis hacia atrás (mira el capítulo de la silla de ruedas).
  2. Caderas y rodillas en ángulo recto, más o menos a 90 grados, con la pelvis bien atrás en el asiento.
  3. Que las rodillas no queden más altas que las caderas: cuando quedan más arriba, el peso se va al sacro y la persona resbala.
  4. Los pies bien apoyados, en el piso o en los apoyapiés a la altura justa, sin huecos debajo de los muslos.
  5. Si aun así se desliza, un cojín en cuña o un cinturón de pelvis bien puestos ayudan a sostenerla.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses una silla cualquiera para alguien que pasa muchas horas sentado.
  • Nunca dejes los pies colgando ni los apoyapiés a una altura que suba las rodillas.
  • Nunca elijas cojín ni ajustes la silla a ojo para alguien en riesgo: que lo guíe un profesional.

Cuándo pedir ayuda

La silla y el cojín se eligen a la medida de cada persona, y el cuerpo cambia con el tiempo. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta con experiencia en sedestación es quien mejor lo ajusta.

3Reposicionar, revisar la piel y la eslinga

El problema

Estar muchas horas sin moverse, una piel que nadie mira y una eslinga mal puesta son tres causas silenciosas de daño. Quien cuida puede prevenir las tres con gestos simples.

Qué pasa por dentro

La presión sostenida sobre un hueso corta la circulación de la piel; en pocas horas empieza el daño. Cambiar el peso de lugar y mirar la piel a tiempo lo evita.

Paso a paso

  1. Ayuda a cambiar el peso seguido: inclinarse adelante, ladearse a un lado y al otro, o levantarse un momento. Pequeños cambios cada un rato alivian mucho.
  2. No la dejes sentada sin moverse por horas; si no puede reacomodarse sola, hazlo tú cada cierto tiempo (mira el capítulo de hidratación y cuidado diario para el reposicionamiento en cama).
  3. Revisa la piel sobre los huesos: cola (sacro y coxis), glúteos, caderas, talones, codos. Una zona roja que no se aclara al sacar la presión es la alarma.
  4. Con la grúa, revisa que la eslinga quede bien puesta, sin pliegues ni partes que aprieten. La persona con demencia puede no quejarse aunque le moleste: fíjate tú (mira el capítulo de la grúa).
  5. En las transferencias, levanta sin arrastrar: el roce sobre la piel también abre llagas (mira el capítulo de transferencias).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes a la persona muchas horas en la misma posición.
  • Nunca supongas que si no se queja está bien: muchas no pueden avisar el dolor.
  • Nunca dejes a alguien sentado sobre la eslinga de traslado si no está hecha para eso.

Cuándo pedir ayuda

Ante una piel roja que no se aclara, una ampolla o una herida, avisa enseguida al equipo de salud (enfermería, médico). Una llaga se previene fácil y se cura muy difícil.

¿Y la casa?

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