Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo
La silla de ruedas
Contenido en revisión profesional antes de su publicación.
1La silla y sus frenos
El problema
Muchas caídas con silla de ruedas no pasan rodando por la calle. Pasan en el segundo en que la persona se para o se sienta y la silla, sin freno puesto, se corre justo cuando ella apoya su peso.
Qué pasa por dentro
La silla está hecha para moverse. Si no está frenada, cualquier peso que la persona ponga en un costado la empuja, y se va exactamente cuando más quieta tendría que estar. Por eso el freno no es un detalle: es lo primero.
Paso a paso
- Conoce las partes: las dos ruedas grandes de atrás con su aro para impulsar, las dos ruedas chicas de adelante que giran, los dos frenos (las palancas sobre las ruedas grandes), los reposapiés que se levantan o se sacan, los reposabrazos, las manijas de atrás para empujar, y las barritas antivuelco de atrás abajo.
- Antes de cualquier movimiento de la persona, traba los dos frenos. Los dos, no uno.
- Comprueba que frenó: empuja suave la silla. No debe correrse.
- Para que la persona ponga los pies en el piso, levanta o retira los reposapiés primero. Nunca que pise sobre el reposapiés.
- Cuando dejes a la persona sola, deja los dos frenos trabados y las barritas antivuelco en posición de seguridad.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca dejes a la persona, ni hagas una transferencia, con un solo freno o sin freno.
- Nunca empujes con los pies de la persona colgando o arrastrando.
- Nunca uses la silla si un freno no agarra. Se arregla antes de usarla.
Cuándo pedir ayuda
Si un freno está flojo o no sostiene, si una rueda hace ruido o se traba, o si la silla se inclina sola, no la uses. Pide que la revise quien la entregó o un técnico.
2Sentarse bien
El problema
Pasar muchas horas mal sentado lastima sin que se note. Aparecen escaras (heridas por presión en la piel), dolor de espalda, y la persona se cansa más rápido. La buena noticia es que reconocer la buena postura es simple.
Qué pasa por dentro
La clave de todo es la pelvis: si está estable y bien atrás, apoyada contra el respaldo, el peso se reparte parejo en la cola y los muslos, y la persona se mantiene lo más erguida que su cuerpo permita. Cuando la pelvis se va hacia adelante, hacia un costado o hacia atrás, el peso deja de repartirse y cae sobre un solo punto. Ahí es donde la piel se lastima.
Quizás escuchaste la idea de "90-90-90" (caderas, rodillas y tobillos cerca de 90 grados). Sirve como referencia para una persona con buen control del tronco y sin problemas especiales, pero no es una regla para todos. Caderas rígidas, músculos tensos detrás del muslo o cambios en la columna pueden hacer que esa postura de ángulos rectos sea dolorosa o imposible de sostener, y que la persona se deslice. La meta no es forzar ángulos: es lograr la postura erguida más estable y cómoda para esa persona.
Las tres posturas de riesgo (para reconocerlas)
- Deslizado hacia adelante (PAC-02): la cola se va al borde, la espalda se curva, el peso cae sobre el hueso de abajo (el sacro). Riesgo de escara.
- Inclinado a un lado (PAC-03): todo el peso sobre una sola nalga y un costado. Riesgo de escara y de caída.
- Rodillas más altas que la cadera (PAC-04): casi siempre por un reposapiés mal puesto o un asiento hundido. Empuja a la persona hacia atrás y carga el sacro.
Paso a paso (postura correcta, PAC-01)
- Cadera bien atrás, tocando el respaldo. Esto es lo más importante de todo.
- Espalda apoyada y lo más derecha que sea cómodo. Estar encorvado mucho rato daña la piel.
- Peso repartido parejo entre las dos nalgas, sin volcarse a un lado.
- Pies apoyados completos (talón y planta), no colgando ni en punta.
- Revisa cada cierto tiempo que no se haya deslizado ni inclinado, y corrígelo (ver ficha A5).
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca dejes a la persona deslizada o inclinada "un ratito". En piel frágil, una hora ya marca.
- Nunca trates de obligar al cuerpo a un ángulo recto que le duele. Si no entra cómodo, hay que ajustar la silla, no a la persona.
- Nunca tires hacia arriba de las axilas para enderezarla (ver ficha A5).
Cuándo pedir ayuda
Si la persona se desliza una y otra vez, no logra mantenerse erguida sola, o algún ángulo le causa dolor, no es para forzarlo: es la señal de pedir una evaluación de asiento a un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta. También si ves piel roja que no se aclara al sacar la presión, ampollas o una herida donde apoya.
3El cojín, cuidar la piel
El problema
La piel sobre los huesos de la cola y la cadera es la primera en lastimarse cuando alguien pasa muchas horas sentado. Un buen cojín reparte la presión, pero por sí solo no alcanza: hay que mover el peso seguido.
Qué pasa por dentro
Sentado, casi todo el peso de la persona cae sobre dos huesos pequeños. Sin amortiguación ni movimiento, esa presión corta la circulación de la piel en esa zona y, en cuestión de horas, empieza la lesión. El cojín reparte el peso sobre una superficie más grande, y los cambios de posición devuelven la circulación.
Paso a paso
- Usa un cojín pensado para esto (de espuma de buena densidad, de gel o de aire), no una almohada común. El tipo correcto lo elige mejor un profesional según el peso y el riesgo de la persona.
- Apóyalo con la cara correcta hacia arriba. Muchos tienen una marca o una funda con cierre atrás.
- Sienta a la persona bien atrás, centrada sobre el cojín.
- Haz alivios de presión seguido: cada 15 a 30 minutos, durante 30 a 90 segundos. Si la persona puede, que se incline hacia adelante o hacia cada lado para despegar la cola del asiento. Si no puede sola, ayúdala a hacerlo de forma rutinaria.
- Revisa la piel cada vez que pase a la cama. Busca zonas rojas que no se aclaran al sacar la presión.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca uses el cojín sin funda, o con la funda mojada.
- Nunca uses cojines en forma de dona (donut): concentran la presión en el borde en lugar de repartirla.
- Nunca arrastres ni raspes la cola de la persona al moverla: la fricción rompe la piel.
- Nunca des por hecho que el cojín reemplaza los cambios de posición. No los reemplaza.
Cuándo pedir ayuda
Ante cualquier zona roja que no desaparece, ampolla o herida, para y consulta. Para elegir el cojín correcto, pide orientación a un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta.
4El reposapiés a la altura justa
El problema
Un reposapiés mal regulado cambia toda la postura. Si queda muy alto, sube las rodillas y empuja el peso al sacro. Si queda muy bajo o no se usa, los pies cuelgan y arrastran.
Qué pasa por dentro
Los pies son la base de la persona sentada. Si la base está mal, la cadera se desacomoda y el peso deja de repartirse. Reposapiés alto es igual a rodillas arriba, que es igual a sacro cargado. Pies colgando es igual a mala circulación e hinchazón en los tobillos.
Paso a paso
- Con la persona sentada bien atrás, regula el reposapiés para que el muslo quede apoyado parejo y el pie completo, sin que las rodillas suban más que la cadera.
- El pie debe apoyar completo, talón y planta, no en punta ni en el aire.
- Deja una luz mínima entre el reposapiés y el piso, alrededor de 2 pulgadas (5 cm), para que pase sin engancharse.
- Para que la persona se pare o se siente, levanta o retira el reposapiés primero, siempre.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca dejes las rodillas más altas que la cadera por mucho rato.
- Nunca empujes la silla con los pies fuera del reposapiés.
- Nunca dejes que la persona se pare apoyándose sobre el reposapiés: la silla se vuelca hacia adelante.
Cuándo pedir ayuda
Si no logras que el pie apoye completo y la rodilla quede a la altura de la cadera, puede que la silla no sea del tamaño correcto para esa persona. Consulta a quien la entregó o a un terapeuta.
5Enderezar a la persona en la silla
El problema
Con las horas, la persona se desliza hacia adelante en el asiento. El reflejo es tirarla hacia arriba de los brazos o de las axilas, y eso lastima el hombro de ella y la espalda de quien cuida.
Qué pasa por dentro
Para volver a meter la cadera atrás no hay que "levantar" a la persona, hay que correrla hacia atrás. La fuerza sale de las piernas de quien cuida, no de la cintura. Si la persona puede empujar con sus propias piernas, ese empuje hace casi todo el trabajo.
Paso a paso
- Traba los dos frenos.
- Avísale a la persona qué van a hacer y pídele que colabore si puede. Nunca dejes que se cuelgue de tu cuello.
- Si puede ayudar: que cruce los brazos sobre el pecho, apoye los pies firme y, a la cuenta de tres, empuje con las piernas mientras tú guías la cadera hacia atrás.
- Para sujetar sin lastimar, usa un cinturón de transferencia alrededor de la cintura de la persona, no la ropa ni los brazos.
- Entre dos: cada uno se para a un lado, toman desde el cinturón o la cadera, y a la cuenta de tres la corren hacia atrás.
- Quien cuida: pies separados, rodillas dobladas, espalda recta, la persona cerca del cuerpo. Gira moviendo los pies, no torciendo la cintura (mira CUI-05).
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca tires de las axilas ni de un solo brazo.
- Nunca endereces a la persona con la silla sin frenar.
- Nunca hagas la fuerza con la espalda doblada ni torciendo el cuerpo.
Cuándo pedir ayuda
Si la persona no puede sostener nada de su propio peso sobre las piernas, ya no es un movimiento de ayuda: es un levantamiento, y se hace con una grúa o entre dos personas entrenadas, nunca a pulso. Si pesa más de lo que puedes mover con seguridad, o no colabora, detente y pide ayuda. Tu espalda también importa.
6Empujar la silla con seguridad
El problema
En piso plano, empujar parece fácil. Pero los desniveles, las rampas y los cordones de la vereda son donde la persona se cae hacia adelante o la silla se va de las manos.
Qué pasa por dentro
La silla tiene ruedas chicas adelante que se traban con cualquier escalón o pozo. Para pasar un desnivel hay que aliviar esas ruedas de adelante, inclinando la silla un poco hacia atrás con la barra basculante (la barrita de atrás abajo, que se pisa).
Paso a paso
En piso plano:
- Manijas firmes con las dos manos, paso tranquilo.
- Mira el piso adelante: pozos, cables, alfombras sueltas.
Para subir un cordón o escalón bajo (de frente):
- Acerca la silla de frente al borde.
- Pisa la barra basculante y baja las manijas para levantar las ruedas chicas de adelante.
- Apoya esas ruedas chicas arriba del escalón. Luego, con la fuerza de tus piernas, sube las ruedas grandes empujando y levantando suave de las manijas. La persona puede ayudar empujando los aros hacia adelante.
Para bajar un cordón o escalón bajo (de espaldas):
- Gira la silla: las ruedas grandes de atrás quedan en el borde y tú bajas primero, mirando hacia atrás.
- Baja despacio las ruedas grandes, controlando con las manijas, manteniendo la silla un poco inclinada hacia atrás para que las ruedas chicas no caigan de golpe. Nunca de frente y de golpe.
En rampa:
- Para subir, empuja desde atrás con el cuerpo cerca de la silla, que siempre mire hacia arriba de la pendiente.
- Para bajar una rampa suave, ve de frente, lento y controlado, manteniendo el peso de la persona hacia atrás. En una pendiente fuerte, o si la persona tiende a irse hacia adelante, baja de espaldas y despacio, o busca otro camino.
Si hace falta un segundo ayudante:
- El segundo ayudante sostiene el marco de la silla, nunca los reposapiés.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca bajes un escalón o una rampa empinada de frente y rápido.
- Nunca sueltes las dos manijas en una bajada.
- Nunca subas o bajes una escalera entera empujando solo. Para escaleras hacen falta dos o más personas, o un medio adecuado. Siempre que puedas, busca una rampa o un ascensor (mira el capítulo de escaleras).
Cuándo pedir ayuda
Ante escaleras, cordones altos o rampas muy empinadas, pide una segunda persona. Practica primero los movimientos con la silla vacía o con poco peso, hasta que te salgan firmes.
¿Y la casa?
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- Cada persona y cada situación son distintas. Toda técnica descrita debe ser revisada y adaptada por un fisioterapeuta, terapeuta ocupacional o el profesional tratante antes de aplicarse.
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